Violencia obstétrica
¡Buenas tardes! Espero que hayáis pasado buena semana.
Hoy volvemos con una nueva entrada del blog, sobre la violencia obstétrica, término del que, desgraciadamente, no se habla lo suficiente.
La maternidad es un término que se ha idealizado. Cada vez son más mujeres las que denuncian sentirse presas de esta maternidad idílica, desde el embarazo, el parto, el posparto, hasta la crianza.
La defensa del parto respetado sigue siendo una lucha actual. La lucha contra la violencia obstétrica ha sido cuestionada durante décadas.
Se podría decir, que, en cierta medida, ésta ha podido evolucionar positivamente debido a mejoras en la sanidad pública, a través de los cambios en protocolos de los partos, técnicas, y su visibilización.
En 2014, la Organización Mundial de la Salud (OMS), denunciaba el trato irrespetuoso y ofensivo que reciben muchas mujeres en el parto, y reivindicaba la importancia de establecer controles de calidad en los hospitales.
Prácticas como la maniobra de Kristeller, el exceso de tactos vaginales, las episiotomías, la separación entre la madre y el bebé, o las cesáreas innecesarias, forman parte, entre otras, de la violencia presente en los hospitales.
Para aquellos que no conozcáis estas prácticas, vamos a desarrollar alguna de ellas:
- Maniobra de Kristeller: técnica en la que se ejerce presión sobre el abdomen de la madre para conseguir que el bebé salga, o que llegue a la coronación, es decir, que asome la cabeza.
No existe evidencia científica sobre la eficacia de esta maniobra, pero sí se conocen riesgos, como desprendimiento de la placenta, rotura uterina, desgarros en el periné de la madre, fractura de clavícula del bebé, y lesiones en el plexo braquial.
- Episiotomía: corte que se realiza entre la abertura vaginal y el ano para agrandar el canal de parto y acelerar la salida del bebé.
Hoy en día no se recomiendan, pero aún así, puede que haya veces en las que sea necesario por estrés fetal, o parto instrumentalizado.
Alguno de sus riesgos: desgarros vaginales de cuarto grado, el cual se extiende por todo el esfínter anal hasta la membrana mucosa que recubre el recto. Puede haber incontinencia fecal.
Al igual que estas prácticas, hay otras muchas que hacen que la violencia obstétrica siga siendo un problema real en nuestros días. Lo cual se puede solucionar con el conocimiento y educación sanitaria.
A continuación, y para finalizar con la entrada de hoy, os dejo un vídeo, en el que la matrona, Laia Casadevall, completa y complementa el tema tratado hoy, la violencia obstétrica.
¡Nos vemos en el siguiente post!

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